miércoles, 15 de abril de 2015

CONVIVENCIA

La convivencia es la capacidad de las personas de vivir con otras (con-vivir) en un marco de respeto mutuo y solidaridad recíproca; implica el reconocimiento y respeto por la diversidad, la capacidad de las personas de entenderse, de valorar y aceptar las diferencias; los puntos de vista de otro y de otros.
La convivencia es un aprendizaje: se enseña y se aprende a convivir. Por ello, la convivencia escolar es la particular relación que se produce en el espacio escolar entre los diversos integrantes de la comunidad educativa: estudiantes, docentes, directivos, asistentes de la educación, padres, madres y apoderados, sostenedores.
   
En el espacio escolar, la convivencia se enseña, se aprende y se refleja en los diversos espacios formativos (en el aula, en los talleres, las salidas a terreno, los patios, los actos ceremoniales, la biblioteca), los instrumentos de gestión (el PEI, los reglamentos de convivencia, los Planes de Mejoramiento Educativo), y en los espacios de participación (Consejo Escolar, CCPP, CCAA, Consejo de Profesores/as, reuniones de apoderados/as), por lo que es de responsabilidad de toda la comunidad educativa.





CARÁCTER CONVENCIONAL

La convivencia se aprende y se practica en el entorno familiar, en la escuela, en el barrio, en el mundo social más amplio. Tiene que ver con la capacidad de las personas de entenderse, de valorar y aceptar las diferencias; los puntos de vista de otro y de otros; con la tolerancia. Por eso, la convivencia vivida y experimentada en la institución escolar es el germen del ejercicio de la ciudadanía y de la democracia. Aprender a con-vivir constituye la base para la construcción de una sociedad más justa y una cultura de la paz, porque se sustenta en la dignidad de la persona; en el respecto y cuidado de sus derechos y sus deberes.
El estudiante debe presentar comportamientos de responsabilidad,respeto,ayuda amabilidad,justicia,solidaridad.
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Política de Convivencia Escolar 
A comienzos de 2001, el Ministerio de Educación inició la elaboración de una primera versión de la Política de Convivencia Escolar como una forma de dar respuesta a la demanda social de fortalecer la convivencia social, generando las condiciones para que los y las estudiantes se desarrollaran en un contexto pacífico, democrático y armónico. Esta primera versión fue sometida a una serie de consultas con diferentes actores educativos, la que luego se publicó y difundió en todo el sistema en 2002, reeditándose el año siguiente.
Esta Política surge como marco orientador para las acciones que se implementen en el sistema escolar a favor de la formación en los valores y principios que implican con-vivir con otros y otras; el objetivo estuvo centrado en orientar acciones para prevenir la violencia y generar condiciones para una convivencia pacífica. Se planteó también como un instrumento de planificación, que contribuyera a definir las responsabilidades de cada actor en la formación de la convivencia. 

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Cómo se enseña y promueve la Convivencia Escolar
A convivir se aprende, no es algo que venga inscrito. La convivencia constituye la esencia de las relaciones sociales. El ser humano, por su naturaleza necesita de otros: es, se hace y construye en la relación con demás, tanto, que su existencia depende de la relación con sus semejantes. De allí la importancia capital de aprender a convivir. Este aprendizaje se logra en la casa, en el espacio familiar, en el barrio y también en el establecimiento educacional. 
   
La escuela es un lugar excepcional para aprender a convivir porque la misión principal de la institución escolar, además de enseñar contenidos, es enseñar a ser ciudadanos, respetar a los otros como iguales en dignidad y derechos, a reconocer, valorar y aceptar las diferencias, a ser solidario, tolerante.
   
El grupo familiar también es vital para enseñar los valores que constituyen el núcleo de una formación ciudadana democrática y en paz. Por eso, es necesario aprender a expresarse, participar activamente, dialogar escuchando al otro, resolver las diferencias en forma armoniosa; esto es posible cuando la atención se pone en la formación integral de los y las estudiantes.

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Cómo abordar los problemas de Convivencia Escolar
    
Para abordar los problemas de convivencia escolar es necesario aclarar que en la cotidianidad de la escuela / liceo, no todo lo que ocurre puede ser llamado violencia, agresión o bullying. En tal sentido, es conveniente comprender que en todo ser humano existe una cuota deagresividad natural, que es de orden instintivo, como una defensa ante una situación de riesgo, lo que se diferencia de una agresión desmedida o calculada para provocar daño a otro; a esto último, lo llamamos violencia.
En el ámbito escolar, muchas veces los niños, niñas y jóvenes responden con cierto grado de agresividad a molestias pasajeras de sus compañeros ya sean de orden físico (un empujón, un manotazo) o de orden verbal (una mala palabra, una broma con doble sentido). En la mayoría de los casos no hay intención de causar daño ni alcanza a constituir un conflicto; es parte de la vida habitual de niños, niñas y jóvenes en pleno desarrollo físico, psíquico, emocional e intelectual.
  
La agresividad tiene una base natural que no debe ser eliminada sino encausada, educada y formada conforme a principios y valores. El conflicto, es un hecho social imposible de erradicar, porque en todo grupo humano siempre habrá intereses diferentes: algunos semejantes, otros complementarios y otros sencillamente opuestos. No pensamos igual, tenemos diferentes visiones de la vida y de la sociedad, diferentes percepciones de lo que es mejor para unos y para otros; por eso surgen los conflictos: por diferencia de intereses. Un conflicto mal resuelto o no resuelto habitualmente deriva en actos de violencia. En este sentido, la capacidad de diálogo, de escucha verídica de los argumentos e ideas del otro, la empatía y la mediación, son mecanismos que ayudan a resolver conflictos pacíficamente.


ACOSO  ESCOLAR 
El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar, matoneo escolar, maltrato escolar o en inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales, con el nombre específico de ciberacoso. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia, siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.
El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar. Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin límite de edad.

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CONFLICTOS 


los conflictos en los centros educativos no son únicamente de un tipo, según las personas que intervengan en el mismo podemos diferenciar cuatro grandes categorías: conflictos de poder, conflictos de relación, conflictos de rendimiento y los conflictos interpersonales:
  • Por conflicto de poder se entiende todos aquellos conflictos que se dan con las normas (cuando un alumno reacciona contra el sistema se encuentra con unos mecanismos de poder que coartan su libertad generando un conflicto en el cual únicamente el sujeto puede adaptarse, ya que la normativa cumple una función de estabilidad del sistema).
  • Respecto a los conflictos de relación, son aquellos en los que uno de los sujetos del conflicto es superior jerárquicamente o emocionalmente al otro. En este caso se incluyen los casos de “bullying” o “mobbing” ya que se dan entre iguales y son factores psicológicos y/o ambientales los que favorecen la relación jerárquica y de poder entre ellos.
  • Los conflictos de rendimiento son todos aquellos relacionados con el currículum en los que el alumno puede presentar dificultades en equilibrar sus necesidades formativas y lo que el centro/profesorado le ofrece.
  • Y respecto a los conflictos interpersonales, van más allá del hecho educativo y se dan en el centro ya que éste es una reproducción de la sociedad en la que está ubicado, siendo fiel reflejo el uno del otro.
Burguet (1999: 66 - 67) señala las fuentes de malestar más importantes en las relaciones con los educadores, entre ellos, y que no necesariamente han de responder a la expectativa que el educador proyecta en el educando, sino también en función de lo que éste espera del profesional de la educación. Pueden generar -y de hecho generan- muchos conflictos:

Problemas de disciplina
Burlas y menosprecio hacia el educador, o de éste hacia los educandos haciendo ejercicio de su autoridad;
  • Ruidos, interrupciones;
  • Dificultad al pasar del papel de líder impuesto a líder natural;
  • Tratos con los educandos que tienen realidades más conflictivas;
  • Conductas violentas y delictivas…
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Problemas de adaptación a las diferencias individuales
  • Comportamientos heterogéneos;
  • Relación personal escasa, comunicación en función de relación de poder;
  • Contabilizar las exigencias por cubrir los programas y la necesidad de atender a cada uno en particular;
  • Adaptación a ritmos de aprendizaje diferentes;Enseñanza adaptada a los rendimientos y ritmos diferentes;Problemas a causa de la falta de motivación de los educandos, a menudo indicadores de la falta de motivación de los profesionales de la educación.

Problemas relacionados con la evaluación
  • Dificultad para continuar el nivel de rendimiento que institucionalmente se pide, con los ritmos personales de cada educando y educador, y con la atención personalizada;
  • Necesidad de encontrar unos criterios de evaluación con los que evitar el fracaso en la educación, y a su vez atender los mínimos establecidos en los programas oficiales, pero considerando prioritario que éstos den respuesta a las necesidades del educando y no a las necesidades de homogeneización que el sistema impone.
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  Causas y Consecuencias


Conociendo el ámbito en el que puede tener lugar esta violencia, debemos poner atención en sus causas y consecuencias, para luego poder pasar al paso siguiente de prevenir y luchas contra este fenómeno actual.

Personales
Un niño que actúa de manera agresiva sufre intimidaciones o algún tipo de abuso en la escuela o en la familia.

Adquiere esta conducta cuando es frecuentemente humillado por los adultos.
Se siente superior, ya sea porque cuenta con el apoyo de otros atacantes o porque el acosado es un niño con muy poca capacidad de responder a las agresiones.


Familiares 
El niño puede tener actitudes agresivas como una forma de expresar su sentir ante un entorno familiar poco afectivo, donde existen situaciones de ausencia de algún padre, divorcio, violencia, abuso o humillación ejercida por los padres y hermanos mayores; tal vez porque es un niño que posiblemente vive bajo constante presión para que tenga éxito en sus actividades o por el contrario es un niño sumamente mimado.
Todas estas situaciones pueden generar un comportamiento agresivo en los niños y llevarles a la violencia cuando sean adolescentes.

En la escuela
Cuanto más grande es la escuela hay mayor riesgo de que haya acoso escolar, sobre todo si a este factor se le suma la falta de control físico, vigilancia y respeto; humillación, amenazas o la exclusión entre personal docente y alumnos.
Por otro lado los nuevos modelos educativos a que son expuestos los niños como la ligereza con que se tratan y ponen en practica los valores , la ausencia de límites y reglas de convivencia, han influenciado para que este tipo de comportamiento se presenten con mayor frecuencia.

Consecuencias para el o los agresores

Pueden convertirse posteriormente en delicuentes, la persona se siente frustrada porque se le dificulta la convivencia con los demás niños, cree que ningún esfuerzo que realice vale la pena para crear relaciones positivas con sus compañeros.

Consecuencias para la víctima


Evidente baja autoestima, actitudes pasivas, pérdida de interés por los estudios lo que puede llevar a una situación de fracaso escolar, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, lamentablemente algunos chicos, para no tener que soportar más esa situación se quitan la vida.
Es alarmante los números que arrojan las estadísticas mundiales sobre violencia en la escuela, en los medios de comunicación podemos  también conocer las terribles consecuencias de estos casos.



Disrupción y disciplina

    Los medios de comunicación (periódicos, televisión…) y la opinión pública muestran nuestras escuelas como auténticos “campos de batalla”. Parece que los profesores están muy “quemados”. Tienen una imagen muy distorsionada de la realidad.Por ello es necesario centrarnos en informes rigurosos y fiables que a través de los datos indican que la mayoría de alumnos y profesores dicen sentirse muy bien y tener muy buenas relaciones con sus compañeros y profesores o alumnos. También las familias se muestran contentas con los centros. Aunque esto no quita que existan conflictos en las aulas.Es importante indicar también que estos conflictos no son algo nuevo. Es un tema que viene de lejos pero no siempre se le ha prestado la atención requerida.

 ¿QUÉ PREOCUPA A LOS DOCENTES?
Conflictos de convivencia que afectan al desempeño docente.
 Tipos de conflictos.
“Los conflictos son un proceso natural a toda la sociedad y un fenómeno necesario para la vida humana, que puede ser un factor positivo en el cambio y en las relaciones, o destructivo, según la manera de regularlo” (Lederach, 2000).Para crear climas de convivencia positiva en los centros es necesario que la comunidad educativa tenga una visión más completa de términos complejos como la disciplina y los conflictos.
Tipos:
 Disrupción y disciplina.
 Agresiones de estudiantes a docentes. Las más frecuentes suelen ser agresiones verbales, amenazas y agresiones físicas indirectas.
 Agresiones de docentes a alumnos. “Tener manía”, agresiones verbales… El profesorado debe actuar siempre como modelador y solucionar conflictos sin utilizar la agresión.
 Maltrato entre iguales. Se abusa de una diferencia de poder traducida en exclusión social, agresión verbal, física (directa e indirecta), intimidación, amenazas o acoso sexual. Tiene lugar en el seno de un grupo y está influida por las dinámicas de funcionamiento propias de los grupos.
 Vandalismo. Conducta antisocial contra la institución que puede buscar un daño contra el profesorado de forma indirecta o un rechazo contra el sistema escolar.
Absentismo. Trastoca y dificulta la labor educativa de los docentes y supone un problema en el desempeño laboral del profesorado.Otro tipo de conflicto es la violencia estructural, que impide el desarrollo de dinámicas de convivencia positiva en los centros dañando las relaciones personales y los procesos educativos.
  La disrupción.
La disrupción es un problema de disciplina, entendiendo disciplina como “el conjunto de normas mediante las cuales se mantiene el orden en la escuela y cuyo valor es básicamente el de favorecer la consecución de los objetivos propuestos a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje del alumno” (Gotzens, 1997).Por lo tanto, la disrupción se entiende como las conductas que trasgreden las normas necesarias para favorecer la convivencia positiva, imprescindible para desarrollar los procesos de enseñanza-aprendizaje.En las conductas disruptivas encontramos tres protagonistas: profesor, alumno y grupo de compañeros.Es importante señalar que a veces, lo que para un docente puede ser una conducta disruptiva, para el alumno puede ser un acto llevado a cabo para satisfacer una necesidad que no tenía por objeto molestar al docente.Las causas que los docentes atribuyen a este fenómeno suelen ser causas externas, aprendidas en la familia, favorecidas por contextos sociales concretos o relacionadas con la personalidad del alumno. Sin embargo estas causas también tienen que ver con el estilo docente, la gestión en el aula y otros aspectos de las dinámicas de funcionamiento de los centros.En cuanto a la incidencia de estos sucesos extraemos tres conclusiones: Algo no funciona bien en los centros, la inutilidad de las sanciones y los cursos más disruptivos son 2º y 3º de ESO.
  Soluciones a la disrupción.
 Las normas.
Es fundamental que las normas sean claras para todos y la participación del alumnado en la elaboración de las mismas.Para un desarrollo convivencial positivo es necesario que el alumno se identifique con el centro.
Fases en la elaboración de las normas:
 Sensibilización y toma de conciencia. Los alumnos han de ser conscientes de la necesidad de la existencia de normas con el objetivo de mantener un orden para el desarrollo de cualquier actividad colectiva.
Producción de normas. Para esta fase son necesarias tres variables: poder de decisión que se otorgará al alumnado, corrección asociada al incumplimiento de la norma y posibilidad del establecimiento de normas para el profesorado.
 Negociación y consenso. Establecer un pacto con el que cerrar el proceso normativo iniciado en la primera fase, fruto del consenso de la participación activa de todos los protagonistas y con verdadera vocación inclusiva.
 Aplicación y seguimiento. Llevar a cabo el acuerdo y desarrollar los mecanismos que permitan su mantenimiento y que regulen los problemas de aplicación o funcionamiento.
Dar participación al alumnado no reduce nuestra autoridad ni nuestro control. Genera un clima de respeto, aceptación y seguridad que alimenta la convivencia positiva, mantiene el orden, la disciplina y fomenta las relaciones interpersonales entre el alumnado y entre el alumnado y profesorado.